|
GARCÍA-ORELLÁN, Rosa (ed.)*:
Santiago de Compostela, Servizo de Publicacións e Intercambio Científico da Universidade de Santiago de Compostela, 2007, 254 páginas. 18 euros.
|
RESEÑA
Los recursos pesqueros son una excelente fuente de alimentación, pero revisten además una extraordinaria importancia por el empleo que crean y el modo de vida que generan en las zonas costeras. Este libro analiza la actividad pesquera principalmente en el siglo XX, y las reflexiones que recoge confluyen hacia el principio de sostenibilidad.
En el siglo XX asistimos a grandes convulsiones sociales, entre las que destacan las dos guerras mundiales, un importante crecimiento demográfico, un gran desarrollo tecnológico y las complejas dinámicas creadas en torno a la mar, que pasa de ser un mare liberuma ser un mar compartimentalizado y gestionado por países ribereños, que han visto aumentar sus fronteras. Si a ello se añade la gestión de las zonas internacionales, nos encontramos ante un conjunto de factores que han generado un intenso cambio a la largo de las últimas décadas. Todo esto configura el actual marco de estudio en torno a la pesca, tal y como se intenta mostrar a lo largo de estas páginas.
Este libro está organizado en tres capítulos. El primero es jurídico y trata sobre el derecho del mar. El segundo nos introduce en la biología marina y sus predicciones. Y el tercero y último consiste en un enmarque de la actividad pesquera a ambos lados del Atlántico norte desde el punto de vista de las ciencias sociales.
En síntesis, los trabajos que contiene este libro confluyen en la necesidad de operar mediante la sostenibilidad de los recursos pesqueros, analizan la gestión que se está llevando a cabo en nuestros mares tanto en aguas de países ribereños como en aguas internacionales plantean vías de acción y también atraen nuestra atención sobre las repercusiones humanas y los intentos de encontrar nuevas vías a los problemas que plantea la gestión pesquera.
En un mundo globalizado, donde los consorcios internacionales de la pesca están por encima de los países y casi el 80% de la producción pesquera del planeta depende de ellos, precisamos de un marco global que permita introducir el cambio tan necesario, desde la concepción que traemos del pasado siglo de una rentabilidad con cuotas de beneficio al alza hasta una concepción más sostenible que permita una actividad a largo plazo y abierta futuras generaciones.