RESEÑA
El conflicto surgido en Irun y Hondarribia en torno a la participación de las mujeres en los alardes de armas que constituyen el acto central de las fiestas de las dos localidades ha dado lugar a numerosos espectáculos tristes desde que estalló la polémica en 1996. Escenas de violencia física y verbal durante las festividades, discusiones en el seno de la familia y de la cuadrilla, agresiones e insultos en la calle, boicoteo a comercios y establecimientos de la hostelería y ostracismo de toda persona simpatizante con la propuesta de ofrecer a las mujeres la posibilidad de participar en el desfile en otro papel que el de cantinera. De lo más triste, la transformación de una fiesta pública para el disfrute de todo el mundo en un acto privado convertido en espectáculo para permitir la exclusión de mujeres sancionada por la ley.
Este libro es fruto de un estudio antropológico llevado a cabo durante los primeros años del conflicto con el objetivo de entender por qué la solicitud de una participación igualitaria en un acto festivo ha producido un rechazo tan visceral de gran parte de la población de la comarca del Bidasoa. Además de documentar la evolución de la controversia y explorar la interpretación de los hechos históricos, analiza los argumentos expuestos por personas tanto de la posición tradicionalista, que aboga por mantener el alarde como siempre se ha celebrado, como de la postura para el cambio y a favor de la igualdad. Permite conocer de cerca las diferentes razones, opiniones y emociones de las personas implicadas y adentrarse en las múltiples facetas de una realidad social que se revela ciertamente espinosa.
Asimismo, ofrece una reflexión sobre las razones subyacentes a los argumentos esgrimidos en entrevistas, artículos y otros escritos, y analiza la utilización de discursos de política, identidad y género para crear estereotipos y desacreditar las ideas. Se encaja en el marco de la antropología feminista y contribuye al avance de ideas sobre cambio y transformación social en los sistemas y relaciones de género, incidiendo en el campo de las fiestas y rituales y en la dimensión simbólica del poder. El uso de la violencia para defender espacios de poder y posiciones privilegiadas en nombre de la preservación de la tradición nos lleva al terreno de la resistencia de culturas androcéntricas enfrentadas a propuestas de cambio para conseguir la igualdad.
En este sentido, constituye una valiosa aportación al debate sobre la protección de la especificidad cultural en un mundo global o la defensa de los derechos humanos, incluidos los derechos de las mujeres, por encima de otro tipo de consideraciones. Lo sucedido en una fiesta local emerge como trascendente para la interpretación de otros fenómenos sociales, otros espectáculos incluso más tristes que se dan en el gran teatro del universo.